NAVIDAD, LA FECHA DONDE BROTA MAS LA HIPOCRESÍA

Otro año mas, otras fiestas decembrinas en las cuales la "felicidad" y el "cariño" artificialmente brota, como si estuviéramos programados para que automáticamente nos de por querer a todos.

Dejando de lado el componente religioso del que, para muchos, estas fechas están revestidas, o el carácter esotérico con cuya aureola otros tantos parecen enmarcarlas (posiciones ambas que quién suscribe respeta desde la crítica), es mi intención, denunciar a las personas que no sienten lo que dicen y que pretenden disfrazar sus sentimientos en unas festividades que, fundamentalmente, son un horrendo canto al consumismo y a los más bajos instintos materialistas.

Se nos ha pintado a la Navidad como una etapa agradable o placentera, con la que se cierra un nuevo ciclo vital, puesto que el espíritu navideño hace que las personas abran su corazón, se animen a compartir momentos con los demás, los regalos se convierten en una muestra de cariño, la solidaridad invade el corazón humano… como unos días donde todo parece humanizarse y, donde hasta los opuestos, se aproximan hasta la fusión; unas fechas donde el colorido se adueña de nuestras calles, donde la tristeza se torna por la alegría y hasta donde la solidaridad parece expandirse por doquier como un bosque de estrellas,....... pero todo esto está muy muy lejos de ser cierto.

Con la navidad no concluye ningún ciclo, por el contrario se celebra el solsticio de invierno que en nuestra civilización se a camuflado con una bonita época donde se tiene que ser feliz a huevo y compartir dicho sentimiento con nuestros semejantes, aunque irónicamente no lo sintamos sino que por convencionalismos sociales lo hacemos.

La hipocresía es real, existen personas que durante la Navidad muestran un carácter artificial, muchas familias se comportan como si fuesen cariñosas cuando en algunos casos, ni siquiera se ven a lo largo del año.

Para "celebrar" la llegada de tan "entrañables" fiestas, nos reunimos en comidas o cenas de trabajo con aquellos a los que, muchas veces, no nos cansamos de criticar, o peor aún, no queremos ver ni en pintura. Aunque ese día o esa noche les deseemos nuestros mejores deseos con la mayor de las hipocresías....y que decir de "cenas y comidas familiares", donde se asiste muchas veces a todo un conjunto de mordaces ironías y "espectáculos" innombrables, incluidas numerosas discusiones y hasta peleas.

Tampoco faltarán las "felicitaciones" propias del momento, muchas de ellas robotizadas e hipócritas hasta mas no poder, y no vamos lejos, a cuantos de uds. les han mandado felicitaciones(del índole que sea) por el facebook, mensaje de texto o por whatsapp; y la gente que lo hace es sólo para falsear también la inexistencia de una relación sincera de amistad que sólo es cierta si transciende los límites de unos días señalados.

Tiene que haber coherencia entre lo que se dice y hace, así que si tu eres una de las personas que conozco en persona y no te felicite en estás fechas, no debes estar preocupado ya que si no lo hice es porque no lo siento. Y si eres de los que me felicitó y le contesté, pues solo fue por convencionalismo social, porque la verdad no lo sentí, lo hice para que no hacerte sentir mal y bueno cabe aclarar que tampoco soy un mal educado...jejeje.

Tal vez pienses que soy un amargado o como me han dicho soy un grinch, cosa que ni me va ni me viene.

Agradezco el tiempo que tomaste para leer estás líneas....no puedo desearte felices fiestas ya que la verdad nunca son felices, analiza bien lo que muestro en este texto y verás que es cierto.

Pongo dos ligas a unos textos anteriores del año 2011 y 2012, espero sean de tu agrado...

Fiestas decembrinas, realidad o mentira

Orgullosamente Grinch

2 comentarios:

Alberto Rodriguez dijo...

jajajajajajaja a mi si me había felicitado ;( no hay problema a mi también me parecen unas fiestas de consumismo mas que felicidad es como si todo el mundo te dijera mientras mas compras mas feliz eres

Mina dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que decís. Fiestas de consumismo, total hipocresía. 364 días al año siendo unos cabrones e hijos de mala madre, y el 365, todos unos santos porque es navidad. Nos ponemos una careta, igual que en Halloween.